Paseo de la Quinta

Sexta etapa del quinto paseo literario

external image 10278298.c6846136.500.jpgLa Quinta es un lugar privilegiado,
—se llevan bien palomas y pardales—;
en los umbrosos sotos y bancales
es fácil dialogar con el Amado.

Una herida de amor en el costado
de la ciudad, que intuye lo que vales
y en asombro de arcadas ojivales
prefiere tu presente a su pasado.

Burgos es, a lo lejos, sortilegio
de góticas agujas, florilegio
que por sus torres hacia Dios se alza...

deja sus galas más allá del río
y olvidando su porte y señorío,
baja a tu lado, reza y se descalza.

Rafael Fernández Pombo, Memorial de Burgos

external image 10278302.7ca41f30.240.jpgEl camino que conduce a la Cartuja se desliza suave entre los saúcos y las retamas, perdiéndose en el corazón gris de la tarde otoñal. Las laderas, tapizadas de verde oscuro, tienen una modulación delicada al morir en la llanura. Sobre el campo castellano, plomiza niebla azul de transparencias acuosas y fantásticas a las cosas. Ningún color definido en la plancha pesada del suelo. A lo lejos, torres cuadradas y severas de pueblos de abolengo, hoy mutilados, solos en su grandeza.
Tristeza derramada, ingenuas montañas, acorde mayor de plomo derretido, suavidades simples, y en los horizontes, vagos fulgores de ceniza tornasol. A los lados del camino, árboles macizos de ramajes sonoros meditan inclinados ante la amargura inefable del paisaje. A veces el viento hace llegar solemnes marchas en un tono constante, que apaga un seco sonido de hojas marchitas.

Federico García Lorca, Impresiones y paisajes

external image 10278299.193e3653.500.jpgNo viene abril este año
jugando a lluvias y granizos. Viene
con el aire soplón de la Demanda,
embozado en la capa de la nieve.
Días de nubes y de norte frío.
Noches de raso y albas de relente.
¡Adiós la flor prometedora! Es esta
tierra de clima destemplado y fuerte.

Por el paseo de la Quinta, apenas
apuntan los botones florescentes
de los castaños. Cuelgan de las ramas
esos collares de bolitas verdes
—collares de los álamos—, menudas
como los granos del racimo en ciernes.
Quieren las hojas nuevas
asomar a la vida y no se atreven.

Bonifacio Zamora, Temas y paisajes

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