Gamonal

Final de la prolongación del segundo paseo literario

external image 10303293.8fcc4969.240.jpg¡Iglesia de Nuestra Señora la Real y Antigua de Gamonal! Tu imagen se nos hace evocadora de noblezas eclesiásticas, jurídicas y patrióticas. Parroquia de Gamonal, ubicada en un antiguo campo de gamones, cofre de esencias religiosas, nos ofreces en tu bagaje de siglos un pueblo pródigo en consonancias con la vieja Cabeza de Castilla.
Tu riqueza arquitectónica rivaliza con la de los más bellos templos de la ciudad, y te alzas por encima de éstos en razón de haber sido (en tu anterior trazado) catedral del Burgos primitivo por traslado de la Sede Aucense en 1074. Iglesia de Gamonal, dotada de robustez románica y de la gracia ingenua del más bello ojival. Uno no sabe con qué título adornarte, si ermita o catedral: ermita de la secular devoción mariana de unos pueblos que hicieron de tu tempo centro de su peregrinación y madrinazgo; catedral acogedora que posees la savia suficiente para engendrar parroquias en la pasada y en la moderna historia. Eres tan rica en arte, que en torno a ti gira un cierto halo de misterio, haciendo brotar en todo tiempo la polémica de expertos sobre tu ábside abacial, el trazado de nervios y plementos y el difícil encasillamiento de las ojivas, capiteles e intersecciones de las bóvedas. La originalidad está prendida en todo tu contexto. ¡Inigualable encanto de tu ser femenino, nunca acordonado por los límites del arte o de la historia!

Jesús López Sobrino, Balconada inédita


external image 10303294.0f56a088.240.jpgAquel piso era propiedad del señor Eusebio Lalanda, quien lo había habitado durante casi treinta años. La constructora se lo dio, junto con una importante indemnización, a cambio de unas eras y un granero en el Camino de Casa la Vega, cuando Gamonal se urbanizaba y crecía sin control, arrasando los campos de labor circundantes y su entrañable estampa campesina. El señor Eusebio fue el último sacristán y sepulturero de la Real y Antigua, y aunque Emilio lo conoció ya retirado, su madre todavía se acordaba de los tiempos en los que tenía a su cargo el cementerio —que ahora no sólo estaba edificado con grandes bloques de viviendas, sino que, además, los Testigos de Jehová habían instalado allí uno de sus Salones del Reino—, y tocaba las campanas y leía la epístola y los salmos durante los oficios. La mujer del señor Eusebio se encargaba de limpiar el templo y tenía amistad con la madre de Emilio, por lo que no era raro que subieran a hacer tertulia, a veces acompañados por el párrroco, don Nicolás Dulanto.

Óscar Esquivias, El suelo bendito


external image 10303296.d372f5f3.500.jpg
por gamonal corrían
los caballos
corren los niños
las madres gestantes
y los perros
el cielo descansaba
los veranos
en aquel verde castigo
había ventas con vino y
otras ventas
había trigo y trillos
una extensión grande y redonda
algunos hilos de voz / de luz
había...
hay casas y / o nidos
hay celdas / colmenas
accidentes
miserias
había un río / un sueño verde
una iglesia / un cura viejo
oscuro oscuro
un duro caminar
éramos gamos
gamos de avaricia
corríamos
brincábamos éramos
batalla cada día
hay
hoy
casas y / o nidos
murallas
semáforos
angustias.

Pablo del Barco, Burgos desungido

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